sábado, 30 de noviembre de 2013

Torre degli Asinelli



 
 
Si vas a Bolonia no te pierdas las maravillosas vistas desde lo alto de los 97 m de la torre Asinelli. El esfuerzo de subir los 498 escalones vale la pena, se ve recompensado.
Al ver las fotos ¿no creéis que tengo razón?
 
* fotos tomadas el día 1 de noviembre

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La revuelta de Bolonia

Hace unos días estuve en Bolonia, una ciudad muy interesante con el mayor  casco antiguo medieval de Europa. En la baja Edad Media fue allí donde ocurrió la historia que os voy a contar.

Corría el año 1334, mientras el Papa Juan XXII estaba en Aviñón, su delegado en Bolonia  decidió declarar la guerra a Ferrara. La situación de Ferrara permitía tener un control de las rutas comerciales y en general de todas las comunicaciones por el estuario del Po hacía el golfo de Venecia.
El ejército del legado pontificio se componía de tropas provenzales, apoyados por soldados bretones, al mando de un famoso general francés, el conde D'Armeniac.
También reclutaron a jóvenes boloñeses asegurándoles que la guerra iba a ser rápida y sin inconvenientes y sacrificios para la población de Bolonia.
Cuando se encontraban en la llanura del Po, para llegar hasta Ferrara y cruzar el río, construyeron un enorme puente de madera; en el momento en el que los boloñeses estaban sobre el puente, las tropas de Ferrara y los soldados venecianos que habían acudido en auxilio de sus aliados, cortaron las cuerdas que lo sujetaban y se derrumbó con gran estrépito cayendo al río todos los desgraciados soldados que estaban encima del puente en ese preciso momento.
La batalla se convirtió en un desastre para el ejército papal. Sólo la mitad de lo jóvenes boloñeses regresó a su ciudad y además en muy mal estado.
El legado y sus hombres tenían buenas razones para temer que se produjeran disturbios entre la población y por ello se hicieron fuertes en Bon Castello tras saquear  la ciudad y haber acaparado todos los víveres que encontraron a su paso. Bon Castello era una imponente fortaleza que se encontraba en el centro de Bolonia,
A los habitantes del lugar, se les ocurrió una idea sin precedentes: decidieron atacar la fortaleza, que en principio parecía inexpugnable, con estiércol. Empezaron por desviar las cloacas hacia las cañerías que abastecían de agua el castillo.
Colocaron ballestas y catapultas alrededor para lanzar los excrementos, salvando las murallas, para que cayeran en el interior de la fortaleza. La lluvia de mierda, ¿por qué no decirlo,? que se precipitó sobre el castillo, dejó atónitos a los asediados.
Cada vez llegaban más aliados de los boloñeses trayendo carros y carros de excrementos para apoyar esta singular batalla.
Y no faltó a la cita ningún buen boloñés que cada mañana no bajara de su casa sus “necesidades” hechas por la noche, para entregárselas a los que cargaban las ballestas.
Aportar las heces casi se convirtió en un deber social. Y los que mayor cantidad de mierda aportaban, tanto ellos como sus familias, eran vistos con respeto y admiración.
La gente de la región acudía a disfrutar del espectáculo, y los padres  les decían a sus hijos: "Si eres bueno, el domingo te llevaremos a ver la lluvia de mierda que se lanza contra los hombres del Papa".
Un cronista de la época dice que en aquel castillo había suministros acumulados suficientes para resistir un asedio durante al menos dos años, pero a los 15 días los asediados levantaron la bandera blanca y se rindieron, no podían resistir más la pestilencia, las moscas y la suciedad que inundaba el recinto; abrieron las puertas de la muralla de la fortaleza y salieron para alejarse cuanto antes de la ciudad y nunca más volver.
 
Esta parte de la historia ha sido silenciada por los historiadores oficiales. ¡La censura funcionó!
Pero estos hechos, cuya veracidad es difícil de probar por no estar debidamente documentados, han sido dados a conocer por Darío Fo ya que fueron  la fuente de inspiración  para escribir su monólogo de ficción histórica “Il tumulto di Bologna”.
 
* foto tomada en Bolonia el 2 de noviembre de 2013
** imágenes tomadas de Internet.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Tapeley


Amaneció el día con un sol espléndido pero con viento, algo bastante habitual en el Norte de Devon. Habíamos decidido la noche anterior ir a pasear y a comer a Fremington Quay, pero Lucia, con muy buen criterio, modificó el plan inicial y nos llevo a Tapeley Park. Ya habíamos estado en otra ocasión, pero esta vez he disfrutado mucho más del lugar porque prácticamente estábamos solos.
Tapeley en el estuario del Torridge, es una casa de campo de unos 6000 acres, cerca de de Westleigh.

La casa en sí es una obra imponente de neoclasicismo victoriano, está situada sobre una colina desde la que se disfruta de una vista panorámica realmente impresionante, se puede divisar en ocasiones hasta la isla de Landy.
La propiedad cuenta con espléndidos jardines, una terraza de estilo italiano, huertos, bosques y un jardín de permacultura. Un lugar con una belleza singular, difícil de expresar con palabras, en el que se respira un ambiente especial.

Entramos en la pequeña cafetería para pedir la comida y se acercó un hombre joven, informalmente vestido, muy afable, portando cuatro peras en la mano; como conoce a Lucía la saludó, habló un rato con ella y nos lo presentó: era Héctor Christie, el dueño de esta singular  propiedad. Nos regaló las peras y se despidió con la misma amabilidad y sencillez con la que se había presentado.
Comimos en el jardín al sol y dimos un paseo por los jardines, este lugar verde y hermoso está lleno de sorpresas.

La historia de Tapeley es fascinante, pertenece desde final del siglo XIX a la familia Christie, al unirse en matrimonio Agnes Clevland con William Langham Christie en 1855.
El lugar pertenecía a los Giffards desde los tiempos de Enrique VIII. El capitán William Clevland, un escocés de Lanarkshire, naufragó en la bahía de Bideford, paseando por la playa al ver tan hermoso lugar decidió establecer su casa en él. Si fue por un naufragio o porque sencillamente desde su buque divisó con el telescopio la colina y le gustó poco importa, el caso es que allí construyó su casa. Un sobrino nieto de William, John Clevland,  fue director del hospital de Greenwich, siguió la carrera parlamentaria, representando a  Barnstaple durante más de cuarenta años y fue el padre de Archibald Clevland y de Agnes Clevland.
Tapeley sufrió importantes modificaciones cuando William Christie y Agnes modificaron la fachada de la casa poniendo ladrillo rojo de estilo victoriano. Atrás quedó la casa blanca que  había atraído al capitán Clevland. En 1882, el hijo mayor del matrimonio Christie, Augusto Langham Christie, se casó con lady Rosamunde, perteneciente a una de las familias de más abolengo del condado, era hija del conde de Portsmouth y nieta del conde Fortescue. Ella tuvo una profunda influencia en Tapeley.

La primera impresión que le causó la casa en el invierno de 1881, poco antes de casarse con Augusto, fue deprimente,  le pareció una casa de estuco de estilo georgiano muy simple y bastante lúgubre, muchas de las ventanas de la fachada habían sido cegadas. Después de la guerra de Crimea, el gobierno se encontraba en una crisis financiera importante e impuso un impuesto sobre “las ventanas” y esa fue la razón por la que sus suegros, para no pagar tanto dinero, habían tabicado las ventanas.
En 1894 lady Rosamunde contrató a Sir John Belcher para remodelar la casa e hizo construir jardines en terrazas orientadas  hacia el sur. La casa en manos de John Belcher adquirió su actual aspecto. A lady Rosamunde le gustaba ahorrar un poco de dinero cada año para gastar en Tapeley, su residencia de verano, la amuebló y decoró con trabajos de los mejores artesanos de su época, en especial de los talleres de William Morris. En Tapeley se conserva una de las mejores colecciones de obras de este artista y su estado de conservación es muy bueno “gracias” a la renuncia de Héctor a calentar con calefacción la casa y a abrir las cortinas.
Después de la muerte de Augusto Christie en 1930 y Lady Rosamonde en 1936, Tapeley pasó a John Christie, que desde 1920 también era dueño de una finca en Glyndebourne, Sussex.
John Christie en 1931 se casó con la soprano canadiense Audrey Mildmay y construyó un teatro de ópera en un anexo a la casa para que su esposa no tuviera que desplazarse hasta Londres para cantar, pero la historia del teatro y del festival de opera de Glyndebourne es otra historia.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la casa de Tapeley fue utilizada para acoger a los niños de  Plymouth que habían perdido su casa y su familia en los bombardeos. También, durante dos años, fue utilizada como un hotel antes de volver a ser una residencia privada como se mantiene en la actualidad.
John prefería vivir en Glyndebourne y Tapeley estaba algo abandonada. Su hijo George Christie heredó Glynderbourne y su hija Rosamunde Tapeley.
Lady Rosamunde vivió en Tapeley desde 1970 hasta 1988, tiempo durante el cual se abrió la casa y el jardín al público. Lady Rosamunde era una persona muy original, se paseaba por la casa con un loro sobre la cabeza, vivía con austeridad y era partidaria de hacer las cosas por ella misma; en mi opinión esa fue la razón por la que legó la propiedad a su sobrino favorito, Héctor, que también es un espíritu libre, rebelde, inconformista, un ecologista convencido y activista antiglobalización.
Héctor es el mayor de los 4 hijos de George Christie, y teóricamente el heredero de Glyndebourne; se cuenta que cuando tenía 19 años y su hermano Augusto 16 años, echaron a suerte las propiedades familiares. Ponen en boca de Héctor lo siguiente: "Estábamos en un club nocturno de Brighton y Gus me sugirió que lanzáramos una moneda para ver cual de los dos heredaría Glyndebourne”, Héctor ganó pero le dijo a su hermano que le cedía Glyndebourne y se quedaba Tapeley, donde había pasado los felices veranos de su infancia, decisión de la que no se habrá arrepentido porque no me puedo imaginar a Héctor al frente de Glyndebourne ni del festival de opera.
Lady Rosamunde adoraba a su sobrino, con quien compartió su vena anárquica y el sentido del humor. Héctor, que tenía 26 años cuando se hizo cargo de Tapeley, convirtió la magnífica propiedad en una comuna hippy. Pero eso ya pertenece al pasado. Hace unos años decidió recuperar el control, hacer trabajos de restauración en la casa,  aprovechar la colección Morris para atraer a los amantes de las antigüedades y seguir cultivando hortalizas orgánicas y criando animales: cerdos, corderos y ganado bovino de la raza Highland, ha creado uno de los mejores jardines de permacultura del país.
Hector quiere hacer de Tapeley un lugar sostenible y con futuro.
Tapeley Park tiene un encanto especial, de alguna manera indefinible, es un lugar al que volver una y otra vez, siempre se descubre algo nuevo.

6000 acres son 24.281.139 m²
* Fotos tomadas el día 11 de octubre excepto la obra de William Tomkins (1770)
Permacultura es un sistema de diseño sostenible , haciendo hincapié en la relación armoniosa de los seres humanos, las plantas, los animales y la tierra. Esuna forma de vida que nos permite sacar el máximo provecho de nuestros recursos, reduciendo al mínimo los desechos y de forma consciente para no causar daño al medio ambiente.
Anécdota :Como lady Rosamunde se paseaba con un loro sobre su cabeza, un grupo de japoneses visitantes de la casa, cuando les dieron unas bolsas para colocarse en los zapatos para proteger el suelo, pensaron que eran para ponerlas en la cabeza para protegerse del loro.
William Morris (Inglaterra 1834-1896) fue un artesano, impresor, poeta, escritor, activista político, pintor y diseñador, fundador del movimiento Arts&Crafts. Estuvo estrechamente vinculado a la Hermandad Prerrafaelita, movimiento que rechazaba la producción industrial en las artes decorativas y de la
arquitectura, y propugnaba un retorno a la artesanía medieval, considerando que los artesanos merecían el rango de artistas. (Wikipedia).

jueves, 10 de octubre de 2013

Himno de las Naciones - Hymn of the Nations
200 años de Giuseppe Verdi

Hoy es mi cumpleaños y como en los últimos años voy a celebrarlo a Inglaterra. Pero no quiero dejar pasar la fecha sin dedicarle un post a Verdi.
Yo nací el mismo día que Verdi pero 138 años después. Si viviera, Giusepppe Verdi celebraría hoy su 200 cumpleaños ya que nació en Busseto el 10 de octubre de 1813.


En mi opinión, Verdi, ha sido el más notable compositor de opera italiana. Entre sus 28 operas están las mejores y más famosas. Algunos de sus temas son bien conocidos por muchos, sin ser necesariamente amantes ni entendidos en este género musical, como "La donna è mobile" de Rigoletto, "Libiamo ne' lieti calici" de La Traviata, "La Marcha triunfal" de Aida y "Va, pensiero"  (el coro de los esclavos) de Nabucco.
Quiero contaros algo sobre una de sus composiciones no operísticas: el "Inno delle Nazioni"

 En 1862 se celebró en Londres  una Exposición Universal. Para el acto de inauguración de tan importante evento se organizó un concierto.

El crítico musical Henry Chorley,  recomendó a la Sociedad de las Artes, encargada de la organización de la parte artística de la Exposición, que para el concierto inaugural se encargaran obras a compositores de diferentes nacionalidades y propuso al compositor inglés William Sterndale Bennett , al alemán  Giacomo Meyerbeer, al francés Daniel Auber (1), y a Gioacchino Rossini como representante de Italia.
Dada su avanzada edad Rossini rechazó el proyecto y entonces se lo encargaron a Verdi, que aceptó el trabajo a pesar del poco tiempo de que disponía.
Bennett escribió su "Oda" op. 40, escrita expresamente para la apertura de la Exposición, Meyerbeer escribió su "Fest-Ouvertüre im Marschstyl" y Auber escribió su "Exhibition March". Verdi escribió el "Inno delle Nazioni". Las primeras tres obras formaron parte del programa del concierto en la inauguración de la exposición el 1 de mayo de 1862; fueron interpretadas por una orquesta dirigida por Michael Costa que se negó a incluir la obra de Verdi y a ejecutarla, argumentando, entre otras cosas, que era una cantata y no una marcha como se le había encargado (probablemente fueron otras las verdaderas razones del rechazo).
Entre los asistentes al acto inaugural, el día 1 de mayo, se encontraba Verdi, que se alegró de que su pieza musical no hubiera sido incluida en el programa ya que el público acogió con tibieza el concierto.
El "Inno delle Nazioni" se estrenó veinticuatro días después, en "Her Majesty's Theatre", en un concierto organizado por el empresario de opera, James Henry Mapleson; la orquesta de Mapleson, un coro de 200 cantores y la soprano Theresa Tietjens, bajo la batuta de Luigi Arditi, interpretaron por primera vez el himno de Verdi  con notable éxito. El público ovacionó a los intérpretes y al compositor que tuvo que salir a saludar varias veces.
El “Inno delle Nazioni” es una cantata secular (por no decir profana, que me da la sensación de ser una palabra con una connotación peyorativa)) con texto de Arrigo Boito.
La música incluye fragmentos de God Save the Queen, La Marsellesa y Il Canto degli Italiani de Mameli.
Si quereís escucharlo os dejo el enlace a un video con el himno que he localizado en Youtube, pinchad en la imagen y se abrirá en otra ventana.


(1) Daniel-François Auber, es el compositor de Manon Lescaut, una ópera cómica en tres actos. Como la Manon Lescaut de Puccini y la Manon de Massenet, se basa en la historia del abate Prévost Manon Lescaut. La versión de Auber es la menos interpretada de las tres.
(2)Arditi es conocido por ser el autor del vals “Il bacio”.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Cocinando en el lavavajillas - Cooking in the dishwasher

He pasado el verano sin ver la televisión y sin leer la prensa diaria. Al volver a la ciudad veo que no han cambiado mucho las noticias, la mayoría dan pena. Pero el día 1 de septiembre en el telediario de TVE, una noticia llamó mi atención y por si los lectores del blog no la conocen os la voy a contar: una italiana, de Milán, Lisa Casali, le ha dado al lavavajillas una nueva utilidad: se puede cocinar con el lavavajillas mientras se lavan los platos. El calor uniforme, constante y prolongado de un lavavajillas durante el lavado, nos permite cocinar alimentos  en tarros de cristal o en bolsas herméticas, con un ahorro de energía y tiempo nada despreciable.
En 2011, Lisa, publicó su libro: "Cucinare in lavastoviglie" y ahora se ha editado en España. La idea me pareció interesante, traté de comprar el libro, para regalarlo a Lucía, pero la librería en ese momento no lo tenía, estaban esperando recibirlo. Recurrí a Iberlibro.com (web para comprar libros que os recomiendo) y localicé en Roma una librería que lo tenía en castellano y por menos de 15 €  lo compré y ellos mismos se encargaron de hacérselo llegar a su casa en Barnstaple. (Los gastos de envío estaban incluidos, el libro es nuevo, Iberlibro funciona de maravilla).
 Indagué en Internet y ya he hecho una receta: una especie de compota de manzana que ha salido muy buena, no solo en mi opinión, también en la de todos los que la han probado.
 Os dejo el enlace a un video en el que Lisa explica cómo hacer cous-cous, esto lo probaré otro día.
Pinchad en la imagen y se abrirá el video en otra pestaña.
* el tarro en el lavavajillas y los ingredientes del dulce de manzana, las manzanas ralladas se mezclan con la ralladura del limón, con el zumo del mismo y con canela y azucar. Programa de lavado normal.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Samuel Plimsoll, un hombre extraordinario


La historia de Samuel Plimsoll es un claro ejemplo de cómo el altruismo y el valor de determinados hombres pueden hacer del mundo un lugar mejor donde vivir.
 
Mr. Plimsoll nació el 10 de febrero de 1824 en Bristol, hijo de un funcionario de aduanas, al quedar huérfano a los 15 años se hizo cargo del mantenimiento de su madre y de sus cinco hermanos menores. Tras recibir un legado se dedicó al negocio de trasporte de carbón, no siempre con éxito. Se casó en Ecclesfield el 1 de octubre de 1857 con Eliza Ann Railton, que siempre le animó en su batalla legal, social, y política por la justicia y la protección de los hombres del mar.
Sus conocimientos en el sector del carbón le hicieron consciente de los peligros a los que se enfrentaban los marineros de los buques de carga. Se mostró especialmente preocupado por la negligencia de algunos armadores y la indiferencia del gobierno por el tema de la seguridad marítima.
Los dueños de las embarcaciones, para conseguir mayores ganancias, llevaban sus buques cargados casi hasta la línea de cubierta, y en muchos casos zarpaban sólo para irse a pique en el mar (ya que muchas naves estaban podridas e inservibles), algo que no preocupaba a los armadores, ya que recuperaban sus pérdidas a través de los seguros.
 
Cada año, cientos de hombres de mar perdían sus vidas en barcos que iban peligrosamente sobrecargados. Su sentido de la justicia social lo llevó a presentarse al parlamento y se convirtió en diputado por Derby en 1868 hasta 1880. Plimsoll se unió al Partido Liberal y desde el primer momento comenzó a hacer campaña para que la legislación del gobierno protegiera a los marinos.

En 1873 publicó el libro "Nuestros Marinos” (Our Seamen), que provocó una gran conmoción por la manera en que expuso las condiciones bajo las que se desarrollaba el trabajo de los marineros, detallando que cada año morían ahogados en las costas británicas más de 1000 hombres por estas causas.
Con la publicación de su libro y sus encendidos discursos en la Cámara de los Comunes cautivó al público por la manera en que expuso las condiciones bajo las que se desarrollaba el comercio naviero.
Pronto se ganó el apoyo de la gente y al mismo tiempo  la férrea resistencia de los armadores y de la Cámara de los Comunes, Los armadores tenían amigos y poderosos aliados en la Cámara y se argumentó que el gobierno no debería aprobar una ley que restringiera la libertad de los empresarios para dirigir sus empresas. Finalmente logró poner en jaque al gobierno británico y consiguió que se tomaran medidas para la seguridad del comercio en el mar.
Abogó por una nueva ley que limitara  la cantidad de carga que un buque podía llevar y para que esto se hiciera visible a todos,  inventó una línea de carga máxima que debía de ir pintada lo largo de la línea de flotación en el costado de los barcos.
 © THE BRITISH LIBRARY BOARD.
Tras grandes esfuerzos logró que en 1876 fuera enmendada la Ley de la Marina Mercante, obligando a que los barcos llevaran pintada la línea de carga máxima. Posteriormente, en 1877 consiguió una nueva modificación que impuso un límite en el peso de la carga que a los buques se les permitía llevar y se crearon normas que regulan la contratación de marinos, su alojamiento a bordo y las condiciones de trabajo.
Con el tiempo, esta línea de carga se convirtió en la norma internacional. La OMI (Organización Marítima Internacional) estableció los Convenios Internacionales obligatorios sobre Líneas de Carga de 1930 y 1966.
Hoy, en cada puerto del mundo se ven los resultados de la obra de Plimsoll, que lo llevaron a que se le llamara «el Amigo del Marinero».
Además de su incansable trabajo por la seguridad de los marineros, también se preocupó por la seguridad en las minas.
Murió en Folkestone en 1898 y está enterrado en la iglesia de San Martín, (Cheriton, Kent) tal vez porque es el único cementerio local con vistas al mar. Todos los barcos en el puerto de Folkestone izaron sus banderas a media asta. Los marineros de los barcos anclados en el puerto llegaron a la casa de Plimsoll en Augusta Gardens, quitaron a los caballos del coche fúnebre y portaron ellos mismos el ataúd hasta la tumba.

En el casco de todo barco mercante se ve el disco de Plimsoll o marca de francobordo, indicando la máxima profundidad en la que un buque puede cargarse de manera segura y legal.
El disco de Plimsoll está formada por un anillo de 300 milímetros (12 pulgadas) de diámetro exterior y 25 milímetros (1 pulgada) de ancho, cortado por una línea horizontal de 450 milímetros de longitud y 25 milímetros de ancho, cuyo borde superior pasa por el centro del anillo. El centro del anillo debe colocarse en el centro del buque y a una distancia igual al francobordo mínimo de verano asignado, y medida verticalmente por debajo del borde superior de la línea de cubierta. A su lado aparece el peine de límites al francobordo, un “peine” de líneas con unas letras a su lado que significan las diferentes marcas de francobordo que un barco posee considerando la época del año y las aguas por las que navega:
TF = Tropical Fresh, agua dulce en zona tropical.
F =Fresh, agua dulce en otras zonas.
T = Tropical salt, agua de mar de zona tropical.
S = Summer, agua de mar en verano
W = Winter, agua de mar en invierno.
WNA = Winter North Atlantic, invierno en el Atlántico Norte.

 También Mr. Plimsoll es recordado por el nombre de unas zapatillas.
Un zapato plimsoll o plimsole, es un tipo de calzado deportivo con una parte superior de lona y suela de caucho desarrollado como calzado de playa en la década de 1830 por la Rubber Company de Liverpool.
A las zapatillas de lona en la década de 1870 se les apodó con el nombre de Plimsoll debido a que la línea que forma al lado de la zapatilla la suela de goma al unirse a la lona, parecía una línea plimsoll, y si te metías  en un charco y el agua llegaba por encima de la unión, los pies se mojan.


Al ver el logotipo del metro de Londres no he podido dejar de pensar que tal vez tenga algo que ver con el disco Plimsoll, puede ser que cuando lo crearon pensaron en esta maravillosa invención de un inglés fuera de serie.
 
Nicolette Jones, en 2006 escribió  “The Plimsoll sensation. The great campaign to save lives at sea”, una muy bien documentada biografía de Samuel Plimsoll, un hombre al que los marineros, los mineros y los bebedores de cerveza por igual tienen buenas razones para estarle agradecidos.

He leído mucho para escribir el post y todo no lo puedo contar; el  conocimiento de la vida de Samuel Plimsoll y sus hechos ha hecho que este personaje me haya cautivado, tengo verdaderas ganas de que traduzcan la obra de Jones para leerla.
* retrato y dibujo de Samuel Plimsoll
** recorte de editorial del "Sheffield Daily Telegraph" el 23 Abril de 1870.
*** el disco plimsoll en el costado de un barco.
**** zapatillas de lona
***** entrada del metro de Londres en Regent street

lunes, 9 de septiembre de 2013

Mis lecturas de este verano

Sobre las ventajas e inconvenientes del libro electrónico se ha escrito mucho. Hay defensores y detractores de ambos formatos que invocan una cantidad ingente de argumentos para defender su postura.
A mi me gusta el libro en papel y tengo mis razones pero he de reconocer que los 10 libros que he leído en mis vacaciones de verano han sido electrónicos.
Me gusta el tacto del papel, me gusta utilizar marcapáginas y mirar el progreso de la lectura observando el grosor de las hojas leídas en el corte delantero (1) comparándolo con el grosor total del libro, me podéis decir que puedo mirar el número de la pagina y hacer una resta, pero no es lo mismo, el libro en papel es más cálido y el acto de la lectura parece más intimo.
No puedo dejar de reconocer las ventajas del libro electrónico pero insisto, a mi me gustan en papel.
Voy a contaros una breve y particular opinión de mis lecturas de este verano con el Ipad y tumbada en mi hamaca colgada entre dos árboles del jardín, un verdadero placer.
“Si cerca de tu biblioteca tienes un jardín, lo tienes todo”  
eso dijo Cicerón, yo soy más prosaica y añadiría una pequeña despensa y una fuente.
 
Empecé por
“La felicidad es un te contigo” de Mamen Sánchez (2013)
Novela, sin grandes pretensiones para pasar un rato agradable. La mezcla de amor, intriga y humor la hacen muy entretenida.
Y seguí con
“Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea” de Annabel Pitcher (2011)
Me ha gustado mucho. A través de un niño,  la autora nos ofrece un relato lleno de matices, habla de la familia, de la amistad, del racismo, de las relaciones personales, de la atención a los hijos. He disfrutado de su lectura y me ha hecho pensar. He recordado otra novela que también me cautivo: “El curioso incidente del perro a medianoche” del escritor británico Mark Haddon., en la que también un niño nos cuenta su relato en primera persona.
Tanto me gusto esta obra de Annabel Pitcher que después leí “Nubes de Ketchup” (2013) de la misma autora y no me gusto tanto Es un relato epistolar, unidireccional, original, con un toque de humor negro, entretenido, pero la verdad es que no tiene nada que ver con lo que me esperaba.
Y seguí con los siguientes:
“Las ventajas de ser un marginado” de Stephen Chbosky (2012)
Es un relato extraño, con una trama sencilla, las aventuras y desventuras de un chico adolescente. También es un libro narrado de forma epistolar, Charlie el protagonista, escribe a un amigo imaginario y refleja sus inquietudes, sus sentimientos y hace del personaje un adolescente muy auténtico con un modo muy especial de ver las cosas.
En su boca, el autor pone frases maravillosas que hacen reflexionar. No me puedo resistir a trascribir un párrafo que me llamó la atención: “Somos lo que somos por un montón de razones. Quizás nunca conozcamos la mayoría de ellas. Pero, aunque no tengamos el poder de elegir de donde venimos, todavía podemos elegir adónde vamos desde ahí. Todavía podemos hacer cosas. Y podemos intentar sentirnos bien con ellas”.
“Jesús me quiere” de David Safier (2010)
Es una novela con una historia disparatada, absurda, que en ocasiones hace sonreír pero te ha de gustar el humor de Safier.  Para pasar el rato.
 “Suicidio perfecto” de Petros Markaris (2003)
Como siempre, el autor no me defrauda. Los 7 libros que he leído de él, con el comisario Kostas Jaritos como protagonista, me han gustado muchísimo. Los diálogos llenos de ironía, de humor son una crítica social muy adecuada a las actuales circunstancias que vive el pueblo griego.
Para escribir novela negra hay que tener "la mente retorcida", dijo Petros Márkaris en una entrevista que le hicieron este verano en Santander, donde estuvo en un curso en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. De su “mente retorcida” salen relatos divertidos, intrigantes y al mismo tiempo hacen de Jaritos y su familia unos personajes entrañables, cercanos y muy creíbles.
 
“La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joël Dicker (2013)
Un libro de más de 500 páginas (en papel son más de 600) que te cautiva desde la primera a la última. Es una novela policiaca y romántica al mismo tiempo que trata del asesinato de una joven de 15 años. El relato se hace en  tres años diferentes, es intrincado, largo pero al mismo tiempo ameno e interesante, se lee fácilmente y te atrapa hasta el final. Me ha gustado mucho.
 
“La librería ambulante” de Christopher Morley
Éste clásico de la literatura norteamericana que se publicó en 1917 esta escrito desde el amor a los libros y a los libreros. Es un cuento lleno de sensibilidad hacia la naturaleza, la cultura y la humanidad con pinceladas de humor, que se lee en un suspiro.
 
“La reina y yo” de  SueTownsend
Novela de humor de 1992, que cuenta una extraña situación en Gran Bretaña: los republicanos ganan las elecciones y toda la Familia Real se ve obligada a abandonar sus posesiones y tiene que trasladarse a un suburbio de Londres, a unas humildes viviendas de protección oficial, y debe aprender a sobrevivir en un ambiente completamente desconocido para ellos.
 
“Reina Lucia” de  E.F. Benson
Reina Lucía es la primera de una serie de novelas de  E. F Benson, que son uno de los ejemplos más notables de comedia social inglesa de principios del siglo XX. Su humor inteligente, no siempre fácil de comprender recuerda al de algunos cuentos de Oscar Wilde.
Sobre este libro, escrito en 1920, y otros de la serie de Mapp y Lucia se emitió en el Canal 4, una serie de televisión entre 1985 y 1986.
 
 
Como podéis comprobar en literatura, así como en pintura, en música y otras aficiones soy de gustos eclécticos.
Me ha quedado un post algo extenso, un rollo para leer en smartphone, blackberry o iphone, pero si habéis llegado hasta aquí es que os ha entretenido.
* libros en la sala de lectura del Museo Británico.
** Libros y Ipad (aspectos estéticos)
*** libros en Ipad (no es lo mismo)
**** Sala de lectura del British Museum (verano de 2005)
(1) una de las partes del libro son los cortes, el corte superior o de cabeza, el corte inferior o de pie y el corte delantero que es la parte opuesta al lomo.