En estos días de
confinamiento, hay momentos estupendos para leer. He recordado las palabras del
epilogo de un libro que me gusto mucho y por ello me he decidido ha escribir
sobre él en el blog. Se trata de una novela epistolar.
El género
epistolar me parece difícil de escribir y de leer, si como en este libro los que escriben las cartas son muchos; al principio necesité un papel y un lápiz para ir anotando los nombres de los personajes que iban saliendo, sus características y la relación entre ellos; me sorprendió la habilidad
de la autora para dibujar los personajes y el momento histórico. Narra anécdotas pintorescas sobre la vida
cotidiana durante la ocupación nazi de Guernsey.
La novela es
entretenida e interesante, con un punto de humor inglés aunque la
autora era estadounidense.
La autora es Mary
Ann Shaffer, natural de Martinsburg,
Virginia Occidental, que fue
editora y bibliotecaria. Se interesó por Guernsey en un viaje que hizo a Londres
en 1976. Por azar decidió volar a Guernsey, una de las Islas del Canal, en el aeropuerto quedó atrapada porque
una intensa niebla no permitió que su avión despegara para salir de la isla.
Mientras esperaba en el
aeropuerto a que la niebla despejara, compró “Jersey Under the Jack-Boot”, un
libro de Reginald Maughan sobre la ocupación alemana durante la Segunda Guerra
Mundial y así comenzó su fascinación por las Islas del Canal.
Muchos años
después, cuando su propio club literario la animó a escribir un libro, Mary Ann
pensó en Guernsey y así nació “La sociedad literaria y el pastel de piel de
patata de Guernsey”
Este estrafalario
título corresponde a la primera y, por desgracia, única novela de Mary Ann
Shaffer, deriva de un club de lectura imaginario en la isla de Guernsey durante
la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. El club es inventado por el
personaje de Elizabeth McKenna, al tropezar con una patrulla alemana después
del toque de queda; en realidad, volvía
de una fiesta con vecinos, en donde se había consumido un asado de cerdo, que
lógicamente estaba prohibido.
La novela se
publicó poco después del fallecimiento de la autora. Mary Ann Shaffer tiene una clara deuda con
Jane Austen, tiene una extraña habilidad para evocar el momento en el que sitúa a los personajes de la novela, imitando sus costumbres
y modales, no solo por el recuerdo de la Londres llena de baches sino también por la recreación de una cultura que venera los libros.
La rareza de los
libros en 1946, año en que se sucede la novela, nos recuerda una época, ya pasada, de escasez, de privaciones y ahorro, unida a
una mayor disponibilidad de tiempo. En este contexto, las cartas
escritas a mano son valiosos regalos personales. Cada libro, reunión y carta
tiene un enorme valor.

Mary Ann Shaffer
trata algunos de los aspectos más oscuros de la guerra, la crueldad e
incluso la humanidad de algunos soldados alemanes, el dilema moral que surge
entre las personas obligadas a tratar de sobrevivir junto al enemigo y los
horrores de la guerra. Las cartas permiten crear personajes con los que te
encariñas y a los que entiendes, con sus defectos y motivaciones, sus vidas y amores, sus
pasiones y convicciones.
En general, esta es
una novela encantadora: divertida, conmovedora y contada de una manera muy original.
La Sociedad
Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernsey reivindica el
poder de la palabra y el valor de la literatura como distracción y consuelo en
tiempos difíciles. Es una historia entrañable en la que se aprecia un intenso amor por los
libros y pone de manifiesto la capacidad de la lectura para unir a personas diferentes.
El libro se publicó
en 2008.
Y años más tarde se
llevó al cine. Como comenté en el post anterior, los exteriores se rodaron en
Hartland Abbey, Bideford y Clovelly, lugares que conozco y son preciosos.
1 comentario:
me ha gustado mucho tu entrada. Estoy leyendo ahora el libro y me tienen atrapada las cartas y los personajes, sus anécdotas y lecturas. Me recuerda otro libro epistolar fascinante que es un canto a los libros 84, Charing Cross. Este confinamiento me ha traído algo positivo descubrir a otra autora con un gran libro. Quizás no esté en la misma Liga que Carmen Laforet con Nada, pero sin duda maneja con maestría la narración y su cultura literaria es reconfortante. Sin duda,lo seguiré disfrutando.
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