miércoles, 20 de junio de 2018

Ser feliz es posible

 
Hace tres años que mis publicaciones en el blog son menos frecuentes, este año solo he publicado dos entradas. No sé muy bien la razón, me ocurre desde que estoy jubilada; en teoría tengo más tiempo pero en la práctica no. Una de las “actividades” que influyen en la falta de mantenimiento del blog es mi participación en Facebook. Pero no creo que eso os pueda interesar.
Hoy voy a atreverme a escribir sobre algo muy importante: como vivir mejor.
En Noviembre del año 2007 hice un curso que ofrecía la Escuela Valenciana de Estudios para la Salud dentro del Plan de Formación Continua: “Coaching para el desarrollo de habilidades emocionales”.
He de confesar que cuando solicité el curso no sabía a que me había apuntado. Coaching ¿qué era eso?, el Coaching no estaba de moda, ahora hasta los gatos son coach.
No sabiendo de que se trataba, fui osada ya que el curso era presencial y de 40 horas (por supuesto fuera del horario laboral). Pero mi osadía y esfuerzo fueron ampliamente recompensados. El curso lo impartía una persona extraordinaria, Cristina Martínez Brotons. Después siguieron unos cuantos cursos más con ella, todos estupendos. Sus enseñanzas me han servido para ser más feliz.
 
Ahora vuelvo a ser osada pretendiendo escribir este post para ayudar, a que los que han llegado hasta aquí, a vivir mejor, a ser más felices; va especialmente dedicada a un amigo que me sigue y tengo la impresión de que no disfruta tanto de la vida como yo, él tiene motivos y meritos para ser muy feliz.
Con mis escasos conocimientos de psicología, voy a tratar de simplificar el tema. Espero que los profesionales en la materia sean indulgentes conmigo.
Hay tres aspectos psicológicos fundamentales: el pensamiento, el sentimiento y la conducta. Los tres están íntimamente relacionados.
Y el conocimiento de esta interrelación es clave para conseguir una forma de vivir mejor. Quisiera aclarar, que para mí, vivir mejor no es tener mucho dinero ni vivir rodeada de lujos y sin preocupaciones; ya sabéis a que me refiero.
En “Ideas y creencias”, Ortega distingue dos tipos de pensamientos: las ideas y las creencias. Las ideas son los pensamientos que se nos ocurren acerca de la realidad, las consideramos como obras nuestras, como el resultado de nuestro pensar.
Normalmente no llegamos a ellas como consecuencia de la actividad intelectual; los pensamientos que tenemos están determinados por nuestras creencias, las cuales se construyen a lo largo de nuestra vida y están basadas en las experiencias, los valores, la cultura, y las tradiciones.
Los pensamientos son los que nos producen emociones.
La emoción es una reacción subjetiva al ambiente, que se puede acompañar de cambios orgánicos. Las emociones básicas son: miedo, sorpresa, aversión, ira, tristeza y alegría.
Nuestras emociones pueden ser determinantes a la hora de estimular la producción en nuestro organismo de ciertas sustancias que pueden influir en nuestra salud.
Cuando las personas cambiamos nuestro modo de pensar acerca de las cosas, del mundo o de nosotros mismos, sentimos de modo diferente y esto nos conduce a actuar de forma distinta, a comportamos de diferente modo. Los pensamientos negativos nos llevan a desarrollar estados de ánimo disfuncionales: problemas de autoestima, fobias, depresión, obsesiones etc.
Es un hecho constatado que la realidad es la misma para todos, pero no todos la interpretamos de la misma manera; las cosas del mundo nos afectan según el modo en que pensamos sobre ellas, no nos afectan por lo que son sino por el modo en que las vemos o las interpretamos (ya lo dijo Ramón de Campoamor: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira….)
Si llegas a un lugar y varios desconocidos que te miran fijamente, según la interpretación que hagas de este hecho, es decir según lo que pienses, reaccionaras a nivel emocional y conductual de una forma u otra; por ejemplo: si piensas que los demás te están evaluando positivamente te sentirás mejor que si crees que te valoran negativamente y en función de cómo te sientas, actuarás.
 Las personas con trastornos emocionales tienen una visión negativa de sí mismos, del mundo y del futuro.
Por todo ello es de extraordinaria importancia que sepamos reconocer nuestros pensamientos negativos, los que son exagerados, ilógicos, distorsionados y poco realistas. Y además de reconocerlos hemos de saber filtrarlos o racionalizarlos.
No puedo enumerar aquí los pensamientos irracionales más importantes, citaré solo algunos: el pensamiento polarizado, la personalización, las falacias, etiquetado, adivinación de intenciones, magnificación y minimización.  Buscando en Google, como casi siempre, podéis conocer más cosas de las distorsiones cognitivas, es muy interesante conocerlas para identificarlas y así poder filtrarlas.
Una vez identificado un pensamiento irracional debemos aplicarle tres filtros:
-          el primero el de la evidencia (para ello podemos hacernos alguna de estas preguntas: ¿Es totalmente cierto este pensamiento? ¿En qué pruebas me baso? ¿Es un hecho probado científicamente?)
-          el segundo es la gravedad (hemos de hacer preguntas para evaluar la magnitud de las consecuencias, en caso de que el pensamiento fuera cierto. ¿Serían tan terribles las consecuencias? ¿Qué ocurriría si...? ¿Podría encontrarme bien aún cuando esto sea así? ¿Hay otras personas a quienes les haya ocurrido y cómo lo han vivido?)
-          y por último el filtro de la utilidad, yo es el que aplico con más frecuencia y eficacia (las preguntas que nos tenemos que hacer intentan evaluar los efectos de pensar de esa manera. ¿Qué consecuencias tiene para mí pensar así? ¿Me ayuda a solucionar mis problemas?  ¿Me hace sentirme bien?)
Este filtrado es simplemente el esbozo de una técnica y pensar que con esto tan básico se puede salir de situaciones complicadas y de emociones muy negativas es ingenuo. Se requiere un gran trabajo personal y la ayuda de un terapeuta en muchas ocasiones.
Pero si con lo que has leído, has sido capaz de conocer el origen de tu malestar, si has puesto en tela de juicio algunas de las creencias que te angustian, y has podido pensar que te puedes sentir mejor, significará que ya estás en el camino de aprender a cambiar la manera de enfocar tu vida y ser más feliz, este era mi propósito al escribir el post.

Resumiendo, el pensamiento crea la emoción y la emoción influye en la conducta.

1 comentario:

Salvador dijo...

Muchas gracias por esta lección, tan importante y tan bien explicada.