domingo, 10 de mayo de 2009

el pánico de 1837

Hoy, hace 172 años, se produjo un crash en Nueva York por una fiebre especulativa que me resulta familiar. El pánico de 1837 se debió al estallido de una burbuja inmobiliaria, al excesivo riesgo en los negocios y en los créditos. Los Estados Unidos entraron en una depresión económica que duró cinco años, con quiebras bancarias y elevados niveles de desempleo. Ahora en España también tenemos a nuestro “Martin Van Buren” que hasta hace unos días negaba la crisis y ahora una de sus adláteres "florero" la califica de “crisis de dimensión brutal”.
Quisiera creer que entre nosotros puedan surgir personajes tan interesantes como William Procter y James Gamble, un inglés y un irlandés, cuñados, emigrantes en EEUU, que empezando con un negocio de cirios y de jabones respectivamente, unieron esfuerzos y crearon una gran empresa a pesar de la crisis en la que estaba sumido el país.
De esta empresa comemos las
Pringles, bebemos Sunny Delight, y tenemos los perfumes de Hugo Boss, Old spice, Lacoste y Gucci, productos para el cabello como Head & Shoulders (H&S), Pantene, Vidal Sasson, Clairol, Wella y para el afeitado Gillette y los Tampax y el Ariel, el Vick VapoRub, el Oral-B, los pañuelos Tempo, el Fairy y los cosméticos Max Factor y muchos medicamentos.
( No tengo acciones de P&G, solo lo cuento como curiosidad)
* pompas de jabón

3 comentarios:

Marina dijo...

Curioso. Desconocía tal hecho. No hay mal que por bien no venga. A ver en que desemboca la crisis actual...

Isabel Romana dijo...

Realmente curioso, Lales. Veo que estás puesta en economía... ¿Cuáles son esas nuevas obligaciones de las que me hablabas? Besos.

Lales dijo...

... pues estoy de jefe de servicio, más responsabilidad, más trabajo... procuro no llevar trabajo a casa y ser ama de casa cuando salgo a las 15 horas, pero siempre hay que preparar alguna charla, algún curso y luego he viajado y cuando tengo un viaje me dedico a prepararlo y a la vuelta a montar video con las fotos, poner música etc.. vamos, que no tengo tiempo para aburrirme. Pero estoy bien, gracias por tu interés.